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El POM ESD (Polioximetileno Antiestático) combina las excelentes propiedades mecánicas del acetal con protección antiestática permanente integrada en la matriz del polímero. A diferencia de los recubrimientos antiestáticos superficiales que se desgastan con el tiempo, la disipación electrostática del POM ESD es inherente al material, garantizando una resistividad superficial controlada durante toda la vida útil de la pieza.
Este material está diseñado específicamente para entornos donde las descargas electrostáticas (ESD) representan un riesgo crítico: desde la fabricación de semiconductores y el ensamble de componentes electrónicos hasta zonas ATEX con atmósferas potencialmente explosivas. Su resistividad superficial en el rango de 10⁶ a 10⁹ ohmios cumple con los estándares internacionales IEC 61340 para materiales disipativos.
El POM ESD mantiene las propiedades mecánicas que hacen del POM uno de los plásticos de ingeniería más versátiles: alta rigidez, excelente resistencia a la fatiga, bajo coeficiente de fricción y estabilidad dimensional sobresaliente. Su color negro homogéneo facilita la identificación visual en líneas de producción donde se requiere separar componentes ESD de componentes estándar.
Ideal para maquinar piezas de precisión como guías de transportadores, nidos de prueba para circuitos integrados, bujes para equipos de sala limpia y componentes de fixtures de manufactura electrónica. Disponible en barras redondas y placas para mecanizado CNC.
| Forma | Dimensiones | Color |
|---|---|---|
| Barra redonda | Ø20–200 mm × 1000 mm | Negro |
| Placa | 610 × 1220 mm, espesor 10–100 mm | Negro |
Protección ESD permanente — no se necesitan sprays ni recubrimientos adicionales
Cumple IEC 61340 para manipulación segura de componentes electrónicos
Reemplaza metales en aplicaciones ESD con 85% menos peso
Maquinado más económico que PEEK ESD para temperaturas hasta 100 °C
Identificación visual inmediata por color negro uniforme
El POM ESD se mecaniza fácilmente en torno y fresadora CNC con herramientas de carburo estándar. Se recomienda utilizar velocidades de corte de 200–300 m/min y avances moderados para obtener acabados superficiales óptimos. No requiere refrigerante, aunque el aire comprimido ayuda a evacuar viruta. Evitar el sobrecalentamiento localizado que puede alterar la resistividad superficial de la pieza. Para tolerancias estrechas (±0.05 mm), se recomienda un tratamiento de estabilización térmica post-mecanizado.